Para el Día Internacional de la Mujer, en la Fundación LLORENTE & CUENCA hemos querido conocer más sobre el proyecto Inspiring Girls de la mano de su fundadora, la abogada internacionalmente conocida, Miriam González.

Las niñas de hoy son las mujeres trabajadoras de mañana y esta es la ocasión perfecta para hablar de la bonita labor que realiza esta entidad: aumentar la autoestima y la ambición profesional de las niñas proporcionándoles referentes reales.

En este sentido, para Miriam “las niñas nacen ‘empoderadas’”. No tienen falta de confianza por genética, sino que somos nosotros, la sociedad, los que les acabamos generando esa falta de confianza. “Yo tengo tres hijos y sé que ni los niños ni las niñas nacen sexistas. Pero a la edad de 6 años ya empiezan a ver los trabajos como ‘trabajos de hombre’ y ‘trabajos de mujeres’ Hemos normalizado un sexismo de ruido de fondo que ya va siendo hora de eliminar.”

Con este espíritu, Inspiring Girls surge en 2013, cuando Miriam González lanza una campaña en el Reino Unido llamada Inspiring Women con el objetivo de conectar a las niñas británicas con mujeres “inspiradoras’. El objetivo era hacerlas ver que existen cientos de miles de modelos de mujer que, aunque quizás, no son conocidas y no salen en televisión o en las revistas, son un ejemplo fantástico para niñas y jóvenes. En aquel momento involucraron a 26.000 mujeres de todo el país (jóvenes, mayores, senior, junior, trabajando a tiempo parcial o completo, de todos los sectores profesionales, amas de casa…) para que acudieran a colegios a hablar con las niñas y contarles sus experiencias, su trabajo, su vida… En Reino Unido lograron conectar con un cuarto de millón de niñas, y el programa sigue funcionando con un apoyo fortísimo por parte de todos los sectores de la sociedad, todos los grupos políticos, los medios de comunicación…

Hoy, cinco años después, Miriam nos cuenta que “¡Casi no damos abasto para atender las peticiones que nos llegan!”. El proyecto se lanzó internacionalmente hace apenas dos años y ya está presente en 6 países, y nos adelanta que “en los próximos meses lo lanzaremos en dos más”.

Cuando le preguntamos a Miriam por la receta del éxito de este proyecto, su respuesta no puede ser más directa: “Es muy simple. Sólo tienes que contar tu experiencia durante una hora y puedes lograr inspirar a una niña: ¿cuándo vas a encontrar una hora más productiva?”

Realmente parece muy sencillo pero, ¿cómo reaccionan las niñas?¿las sesiones tienen un impacto real? “Hay todo tipo de reacciones” nos cuenta. “Algunas niñas reaccionan en el momento y te cuentan que van a hacer más esfuerzo el próximo trimestre, que van a leer más… En otros casos lo que esperas es poder dejar una semilla”. En cualquier caso, Miriam nos reconoce que para ella lo más emocionante es el momento en que “puedes ver en sus ojos que se han dado cuenta de que esa mujer que sobre el papel les parecía inalcanzable en el fondo es una mujer normal y que no hace tanto tiempo tenía las mismas dudas, preocupaciones e inseguridades que ahora tienen ellas.”

En los últimos cuatro años Miriam ha conocido a miles mujeres y de niñas, de distintos países, distintos ambientes, distintas culturas… y, lo que más ha llamado su atención ha sido “la epidemia de falta de confianza que afecta a casi todas. No sólo a las niñas, sino también a las mujeres. He oído a una actriz de primera fila preguntarme si creía de verdad que las niñas iban a estar interesadas en ella. He escuchado a mujeres militares que se han jugado la vida montones de veces decir que su vida era ‘normal’ y que ‘no hay mucho que contar’. He visto a mujeres con carreras impresionantes que creen que lo suyo ha sido ‘cuestión de suerte’… La falta de confianza en ti misma es como una mala hierba, si no la arrancas de raíz al principio, se sigue reproduciendo durante toda la vida.”

Para Miriam, la democratización de acceso a través de Internet es fundamental. “Mi reto este año es conseguir lanzar una mega-plataforma de videos con auto-entrevistas de mujeres de todo tipo y de todo el mundo para que cualquier niña con acceso a internet pueda tener acceso a mujeres inspiradoras. Mi sueño es poder democratizar de una vez por todas el acceso a mujeres que inspiran para todas las niñas independientemente de que sean de familias ricas o pobres, de países desarrollados o en vías de desarrollo, de ambientes rurales o urbanos etc…”

Para Miriam, “si una niña tiene acceso a internet deberíamos ser capaces de ofrecerle acceso a un grupo masivo de mujeres inspiradoras, porque hay millones de mujeres inspiradoras en todo el mundo. ¡Sólo se trata de conectarlas!”

Para ello, Inspiring girls ya cuenta con el apoyo de un pequeño grupo de empresas que desarrollen este proyecto. “Es de nuevo algo sencillo, que no requiere gran esfuerzo: cada mujer se puede grabar a si misma así que solo hace falta una plataforma y un mínimo de recursos para organizar los contenidos. Creo que en temas de género hay que ir cerrando capítulos: el acceso a mujeres inspiradoras es algo fácil de solucionar así que espero que con un poco de ayuda logremos que ninguna niña con acceso a Internet pueda quejarse de falta de acceso a mujeres inspiradoras.”

Conoce a Miriam González

1. ¿Cuál era tu trabajo soñado cuando eras niña?

Médico, pero en cuanto me hice una herida y entré en pánico al ver la sangre me di cuenta de que la Medicina no era para mí. Luego quise ser diplomática, periodista, política, escritora… todo ¡menos abogada!

2. ¿Cuál ha sido tu mayor éxito hasta ahora?

El ‘éxito’ no existe, significa distintas cosas para distintas personas. Para mí el éxito ha sido haber conseguido tener una carrera profesional interesante y una familia unida.

3. ¿Has tenido un modelo a seguir que te haya inspirado?

No. Ha habido hombres y mujeres en los que me he fijado en distintos momentos de mi vida. Algunos conocidos como Anna Lindt, cuyo ejemplo me ayudó muchísimo cuando trabajaba en relaciones exteriores y empecé a tener hijos. Pero también muchos otros no conocidos. ¡La vida está llena de gente inspiradora!

4. Un reclamo/comentario/ reflexión que quieras compartir en el Día de la Mujer Trabajadora.

Cuando era pequeña nunca me habría imaginado que cuando yo tuviese los casi cincuenta años que tengo ahora, seguiríamos celebrando el día de la mujer trabajadora. ¡Estoy deseando que llegue el día en que no tengamos que celebrarlo!