Maggie Garcin, Super voluntaria de Fundación LLORENTE & CUENCA en México

 

¿Cuántas personas conocemos, que dan su vida cada día por cuidar a los que más quieren? Y es en este camino donde, muchas veces, esas personas se olvidan de sí mismas.

Aunque trillada, la frase “para estar bien con los demás, tienes que estar bien contigo mismo”, toma fuerza en este tipo de situaciones. ¿Cuántas veces, por ayudar a alguien más, nos hemos dejado a nosotros mismos de lado?

Es así como nace el Plan de Amigas, un día integral que buscó recordarles a las asistentes su belleza interna y externa, su fuerza, su valor y sus muchísimas cualidades. El objetivo, fue crear un día integral en el que nada faltara, en el que, por medio de todos los detalles, pudiéramos apapachar a las mamás que forman parte de la fundación Aquí Nadie se Rinde, y que bien merecido lo tienen.

Dicha fundación nace con el objetivo de apoyar a los niños con cáncer y a sus familias. Siendo estas señoras la cabeza de la familia, y las encargadas no solo de cuidar a sus hijos, sino de proveer económicamente para poder costear los tratamientos y llevar una vida digna, no es sorpresa que muchas se olviden que también es importante cuidarse a sí mismas.

Es así como el Plan de Amigas presentó desde coaches que dieron pláticas sobre temas como empoderamiento, imagen y comunicación, hasta una estación de esmaltado de uñas, pasando por el armario solidario, en el cual se asesoró y donó a las asistentes conjuntos de ropa para la reinserción laboral y la vida diaria, un taller de Recursos Humanos que sirvió como herramienta para que las madres de familia identificaran sus principales fortalezas y las aprendieran a explotar en la vida laboral, un taller de maquillaje, y mucha convivencia con las voluntarias, que, sin duda alguna, fuimos las principales beneficiadas.

No es ningún secreto que el hacer labor social nos recuerda lo que es verdaderamente importante, nos hace valorar todo lo que tenemos, y nos hace sacar lo mejor de nuestras cualidades profesionales, para compartirlas con quien lo necesita.

¿Qué aprendizajes nos llevamos? Que el amor humano es un arma potente, que hace que las personas puedan soportar cualquier tipo de situación y sacarla adelante con lo que se tiene a la mano. Que necesitamos menos de lo que creemos para vivir, y que, con buenos amigos, los retos son más pequeños.

Es nuestra tarea como voluntarios pensar siempre en los pequeños detalles, esos que van a hacer de cada experiencia, una inolvidable.