La campaña social #100PalabrasMayores tiene como objetivo visibilizar la soledad no deseada de los mayores y crear un encuentro intergeneracional en el que las palabras en desuso y los nuevos términos  son protagonistas. Asimismo, informativos Telecinco, una cadena de televisión nacional española, quiso hacerse eco de la noticia y se desplazó hasta la sede de nuestra Fundación en Madrid para entrevistar a voluntarios y personas mayores que han participado en el proyecto.

Píldoras contra el ego

Creo que lo más maravilloso de esta vida es poder compartirla con alguien. Aunque sea un momento. Es una de las acciones que mejor representa el oficio de vivir; significa que, en la medida que se da, se recibe y que sin ello en verdad no tenemos nada. “Debemos buscar a alguien con quien comer y beber antes de buscar algo que comer y beber, pues comer solo es llevar la vida de un león o un lobo”, decía Epicuro. Y es que el ser humano es, por naturaleza, social.

Julia Collado es voluntaria de la Fundación LLORENTE & CUENCA.

Algo tan básico fue lo que Gloria me ayudó a recordar en una sola tarde, a pesar de que fuéramos totalmente desconocidas. Es más, a simple vista no teníamos mucho en común. Ella, tímida y algo negativa por el dolor y sobre todo el miedo que le causan sus múltiples operaciones. Yo, entre vivaracha y muy nerviosa por el diálogo. Sin embargo, durante  nuestra conversación fui dándome cuenta de que las diferencias generacionales nunca superan lo que nos hace intrínsecamente humanos: las inquietudes, los sueños, las frustraciones y los miedos.

De este modo, el simple ejercicio de compartir parte de mi tiempo me ayudó a entender la importancia de la escucha, a centrarme en la otra persona y romper con la espiral de atender solo a mis propios problemas. Y a darme cuenta de que merece la pena romper con ese egocentrismo en que a veces caemos.

Gracias a Gloria, mi amiga, no solo pasé una tarde divertida, llena de sorpresas como el significado de “escamondado” –impecable, en su jerga familiar–, sino que comprendí que lo más valioso no es lo que tenemos, sino con quién lo compartimos. Y cómo un gesto tan pequeño como pasar una tarde junto a alguien nuevo, pudo convertirse en algo tan especial, tanto para Gloria como para mí.

Creo que la vida, de vez en cuando, nos envía pequeñas señales. Son alarmas que no podemos posponer, porque nos encaminan hacia el verdadero significado de vivir. Mi tesoro era una señora de pelo gris corto, no demasiado alta, de ojos sinceros y sonrisa cohibida.

Creo en el poder de cambio que tienen estas señales a menudo postergadas. Píldoras que nos recuerdan que el auténtico valor del ser humano se halla en esa capacidad tremendamente generosa de situarse en el lugar del otro, de olvidarse de uno mismo y de aparcar la falsa necesidad de nuestro ego por el instinto de prestar ayuda a los demás.

Ya lo decía Juan Carlos Burgos en su post “nos olvidamos de que quienes mejor cuentan historias son las personas mayores. Y que además lo hacen con la máxima precisión léxica y expresiva”.

¡Conoce más sobre el proyecto #100PalabrasMayores y déjanos la tuya!