Efectivamente, nuestros voluntarios Julio Alonso y Carlota Jiménez de Andrade quisieron “agradecer”, a la Esclerosis Múltiple,  que entrara a formar parte de sus vidas creando la campaña ‘Querida y Odiada Esclerosis Múltiple’. 

Esta campaña reúne las historias y mensajes de agradecimiento de personas que de una forma u otra conviven con esta enfermedad y han aprendido a ver la vida de una forma extraordinaria. Personas que en lugar de lamentarse, se han dado cuenta de que “gracias” a la EM han vivido, compartido y aprendido cosas que jamás habrían experimentado de otra manera. Por ello, hoy, en el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple, queremos rendirles homenaje.

Esta enfermedad es uno trastornos neurológicos más comunes y causas de discapacidad en adultos jóvenes, concretamente afecta a 2,5 millones de personas en todo el mundo. Queremos recuperar el mensaje positivo e inspirador de nuestros voluntarios recordando sus cartas.

¿Conoces a alguien que podría querer escribir su carta?

Visita la web www.queridayodiadaesclerosismultiple.com para poder leer las cartas de todos los que se han sumado a esta iniciativa. Cada vez son más las personas que se animan a escribir, también cada vez estamos más cerca de la cura, gracias a la investigación. Por ello, el tema central de este año, según informa la Asociación Española de Esclerosis Múltple es “celebrar lo que hemos conseguido juntos en investigación y compartir nuestras esperanzas de cara al futuro”, por este motivo han elegido el hashtag #BringingUsCloser y #EsclerosisMúltiple. 

¡Os dejamos las cartas de nuestros voluntarios para que vayáis calentando motores!

Carta de Julio Alonso

Querida (y odiada) EM:

Cuando empezamos a impulsar esta iniciativa no pensaba que me fuese a costar tanto sentarme a escribir mi carta. Volverme de hielo, hacerme el duro y tratar de darle la vuelta a las cosas es lo que siempre he intentado hacer en mi vida. Pero a la hora de sentarme ante un papel y hablarle de tú a tú a la enfermedad que ha cambiado a mi familia, hacerse el duro no es fácil. Hoy, el día del 56 cumpleaños de mi padre, 30 contigo entre nosotros, creo que ha llegado finalmente el momento de que hablemos, de enfrentarme a ti, de acercarme a vosotros.

Reconozco que a lo largo de mi vida he pasado por varios estadios de relación contigo. Incomprensión, al no entender de pequeño cosas como por qué mi padre era el único que no jugaba en los partidos de padres contra hijos. Incredulidad, al imaginar que todo era un cuento, y que como en Toy Story volvías a andar bien al salir yo de la habitación para darme una lección. Ira, por cada carrera, paseo, e incluso choque de manos que no hemos podido tener. Resignación al ver que no somos los únicos ni desafortunadamente seremos los últimos. Pero, por último, y ahora, agradecimiento.

Gracias por todas y cada una de las veces que has hecho que mi padre me usara de bastón porque me ha hecho ser más fuerte. Gracias por todas y cada una de las veces que le hiciste tropezar y tener que levantarnos juntos porque nos ha unido más. Gracias incluso por todas y cada una de las veces que yo he podido haber tropezado por mis formas, mis modos o mi cansancio, porque de todo ese arrepentimiento, sale esta campaña. Gracias por descubrirme un guerrero que desde la cama pelea una de las batallas más duras. Gracias por descubrirme a una madre fuerte como ninguna, que ha soportado el peso de tanto durante tantos años. Soy lo que soy, personal y profesionalmente, gracias a la superación que me has permitido ver siempre en mis padres y eso, sin tu maldita ayuda, tal vez no lo habría tenido.

A menudo mi padre me cuenta sus sueños, en los que corre, salta e incluso juega conmigo. Sueños en los que no estás tú pero en los que seguramente sin ti, tampoco tendrían el mismo valor.

Mis sueños en cambio son más directos. Sueño con un día en que todos estos agradecimientos sean a la persona capaz de acabar contigo. Sueño con un día en que estás cartas sean innecesarias, sueño con poder leerla dentro de un tiempo recordando con alegría como nadie te padecerá. Tenía miedo de escribir esta carta por no llegar a hacer algo a la altura de quien la recibe. Porque para mí, esta carta no va dirigida a una enfermedad, sino que va dirigida a quien día tras días la vence, vosotros. Gracias.

Carta de Carlota Jiménez de Andrade 

Querida (y odiada) EM:

Lo reconozco, me lo has hecho pasar mal. Me has hecho asustarme hasta quedar paralizada, llorar hasta acabar con mis lágrimas y pasar noches enteras sin dormir pensando en qué pasará después. Pero echarte en cara todo esto no es el objetivo de esta carta. No. Esta vez te escribo para darte las gracias.Tu llegada fue totalmente desafortunada e injusta, pero, a pesar de ello, has elevado a mi madre a una posición de admiración, de orgullo, de fascinación que cada día crece y crece entre todos aquellos que la conocemos y tenemos la suerte de crecer junto a ella. Como ese niño que piensa que su madre es una heroína, que debe tener superpoderes y que puede con todo, yo aún la sigo viendo así. Una mujer fuerte, valiente, imparable. Ella ha demostrado al mundo que con entereza, fortaleza y actitud, no solo eres capaz de afrontar esta enfermedad, sino que puedes convertirte en toda una chica crossfit, experta en alimentación paleolítica y totalmente fiestera sin necesidad de beber para salir y divertirse (mi madre ha reinventado el gin tonic en un “agua bonita con una rodajita de limón”).

Además, has sido para mí una manifestación real de lo que es el amor. La manera en que mi padre se asustó cuando llegaste a nuestra vida, la forma en que la mira cuando ella está más flojita o cómo ella le busca a él cuando necesita un abrazo. La cantidad de disgustos y discusiones con ella que me has ahorrado. Me has enseñado que no hace falta discutir para hablar las cosas y que si cuentas hasta diez, un posible enfado se convierte en un rebote pasajero sin importancia. Gracias por hacerme querer multiplicar las alegrías de mi vida por ella.

Para explicar lo que es la esclerosis siempre utilizamos el ejemplo de los cables que se pelan y los chispazos que se producen. Con tu llegada, una maravillosa familia y unos amigos de los de verdad se han convertido en ese protector que la envuelve y que no permite que exista cortocircuito posible, al menos en esto del amor. Gracias por demostrarle a mi madre la cantidad de gente que la quiere, que la rodea y que se preocupa por ella sin descanso. Gracias, EM, por recordarme cada día que ella es el ejemplo de lo que quiero ser en mi vida, aunque ojalá no hubieras llegado nunca.