“No hay más calma que la engendrada por la razón”

Séneca

Lachang, 30 de octubre

Puede parecer que empleas el tiempo en hacer nada, y en cambio, ser inmensamente rico en términos de paz interior. El valor de la calma, tan frágil, tan sencillo, tan intangible, a menudo pasa desapercibido.

La calma y la tranquilidad son unos de los privilegios menos valorados en nuestro día a día, pero en cambio, sorprendentemente comunes en Nepal. En esta fotografía, podríamos prejuzgar que el protagonista de nuestra historia no tiene nada. Sin embargo, Ganesh, es uno de los vendedores con más comercios en la aldea de Lachang y estos cinco minutos son su pausa del mediodía. Su momento de meditación. Su reset diario para coger fuerzas en el sol.

A menudo, lo que no se ve es mucho más significativo que lo que se divisa a simple vista. Quizás no somos capaces de percibir la paz que imbuye Ganesh en un primer vistazo, pero cuando entra en escena el focus, sus ojos y su rostro nos recuerda lo importante que es dedicar tiempo a la calma, a parar, a resetear, y a empezar de nuevo con renovadas fuerzas.

Lo que aprendí 

  • Apreciar la calma.
  • La importancia de parar con la finalidad de valorar lo importante de nuestro día a día.
  • La importancia de cargar pilas, de renovar fuerzas.
  • La importancia de no tener prejuicios.